El gobierno de Bolivia ratificó la venta de gas natural a Argentina durante todo el año 2005 y prometió firmar en el próximo septiembre un acuerdo para sentar las bases del esperado gasoducto del Nooeste, a pesar de la situación política que afecta el país presidido por Carlos Mesa.
Ambas naciones acordaron en mayo pasado la ampliación hasta el mes de diciembre próximo del convenio de compra venta de suministro de gas boliviano para Argentina de 6.5 millones de metros cúbicos diarios.
El Ministerio de Energía de Bolivia indicó que los precios del gas seguirán siendo responsabilidad de la estatal Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB) y de las empresas implicadas en el negocio, una de ellas la hispano-argentina Repsol-YPF. Actualmente precio del "gas pobre" o exhausto ronda los 0,98 centavos de dólar por millón de BTU (unidad Térmica Británica) y el "gas rico", que produce más energía, los 1,37 dólares, en boca pozo. El costo de transporte del hidrocarburos se calcula a 0,24 centavos de dólar por millón de BTU.
La inquietante situación política boliviana ha retardado las negociaciones para firmar un acuerdo de suministrar 20 millones de metros cúbicos diarios de gas boliviano al futuro Gasoducto del Noreste, cuya construcción será licitada en febrero de 2006 al igual que una planta separadora de líquidos en la localidad boliviana de Villamontes, como parte del mismo proyecto.
El Gasoducto del Noroeste Argentino, es un proyecto cuyo costo se avalúa en US$ 1.000 millones y conectará los yacimientos bolivianos de San Alberto y Margarita, en el departamento de Tarija, con los consumidores de las provincias del noroeste argentino de Formosa, Misiones, Chaco y Corrientes.
Hasta el momento Repsol YPF, Petrobras, Total, Pan American Energy y Techint, han mostrado interés en invertir en conjunto unos US$ 700 millones en el proyecto mientras el gobierno argentino depositará US$ 300 millones en la cesta; otras compañías más pequeñas podrían estar también interesadas en invertir US$ 300 millones adicionales en las secciones provinciales del sistema, pero todas temen que un futuro gobierno radical en Bolivia pueda no reconocer los contratos suscritos con las compañías extranjeras.
Bolivia comenzó a exportar gas natural hacia Argentina en 1972 bajo un contrato de 20 años que expiró en 1992, pero luego se firmaron sucesivas extensiones hasta 1999 cuando Bolivia cambió su horizonte de negocios de exportación hacia Brasil. Luego de una pausa de tres años, en 2002, Pluspetrol comenzó a exportar pequeños volúmenes hacia Argentina hasta que en junio de 2004, Bolivia autorizó exportaciones masivas con el fin de solucionar la carencia energética del país vecino, transportándolas a través del gasoducto limítrofe operado por Refinor (consorcio entre la española/argentina Repsol-YPF y la brasileña Petrobras).
En octubre de 2004, ambas naciones, acordaron que Bolivia venderá 700 MMpcd., por espacio de 20 años a Argentina, comenzando en el 2007 a través del proyectado gasoducto del Noroeste, pero las dificultades políticas de La Paz han retardado el debate en el congreso boliviano de una nueva ley de hidrocarburos y con ello la aplicación del acuerdo que firmaron los presidentes Carlos Mesa y el argentino Néstor Kirchner.
Antes de la crisis actual, Argentina fue un exportador neto de gas natural pero hoy esta sentado como importador potencial en las comisiones técnicas con su futuro nuevo socio a fin de sentar lo que el presidente boliviano Carlos Mesa, calificó del “primer salto cualitativo del referéndum de julio de 2005”.
Fuentes: Alexander´s Oil and Gas. La Nación. EIA.